Un programa para mujeres de Fe que desean vivir con los pies en la tierra, desplegando su mayor Bien.
Nutriendo lo cotidiano, concretando lo postergado y creando, desde esa Presencia, lo nuevo que está por emerger.
Es un proceso en el que vamos a poner en valor lo Sagrado Femenino: nuestra capacidad de nutrir y dar vida a aquello que susurra en nuestro interior y está llamado a Ser.
Vamos a recordar, vivenciar e integrar lo esencial de los tres talleres anteriores para consolidar una identidad alineada con la Mujer que anhelo Ser.
Será un camino de íntima profundidad, en el que podremos experimentarnos habitadas y continuar con nuestro Florecer.
Es una invitación a formar parte de un contexto amoroso en el que pueda verme, caminar despacio y sintiéndome, tomarme de la mano y apreciar cuánto avancé.
Y, desde allí, disponerme a manifestar aquello que Él me muestre como mi próximo paso en el despliegue de mi Ser. Encenderme para que, al verme, otros también puedan Ver.
Cupos limitados
Quiero sumarme¿Qué puedo decir de este camino que empezó hace tres años y que siempre se siente nuevo y desafiante?
No podría poner en palabras cuánto me ayudó a conocerme y quererme más, para poder amar más y mejor a quienes están cerca mío.
Es un camino de reflexión, conocimiento y despliegue gozoso, de la mano de Cata, que con su dulzura, experiencia personal y pedagogía amorosa nos lleva a lo más profundo para registrar, comprender y transformar.
¡Quiero más! Me hace y nos hace mucho bien.
Gracias, Cata, y gracias a todas. Este camino lo hacemos entre todas.
Catita linda, me acuerdo de cuando empezaste con los talleres y te dije: “No, no es para mí”. Por suerte hice el primero y, de a poco, me fui enganchando.
Me encanta tu forma de acompañarnos, tus ejemplos tan claros y todas las herramientas que nos das para cambiar, crecer y mejorar la relación con nuestros vínculos, con Dios y conmigo misma.
Además, se formó un grupo de lujo, que ayuda a abrir el corazón y en el que todas estamos en la misma: queriendo siempre mejorar.
Gracias, Cata. Gracias, chicas. Es un placer compartir este camino con ustedes.
¡Vamos por más! Las quiero a todas.
Cata querida, qué lindo haberte encontrado y haber compartido estos años de talleres tan enriquecedores.
Creo que tenés un don, una capacidad, una profundidad y una experiencia que nos permiten ahondar en nosotras mismas, conocernos sin tapujos y mirarnos con mucha honestidad y sabiduría.
El grupo siempre es maravilloso y cada año nos aporta algo nuevo y superador.
No alcanzan las palabras para plasmar esta experiencia, que siempre supera mis expectativas. Gracias por permitirme profundizar en mí, verme con total honestidad y seguir creciendo en humanidad.
Espero haber podido acercarme, aunque sea un poquito, a todo lo que siento.
Gracias, Cata, por estos cuatro años de talleres compartidos.
Ha sido un camino de mucha introspección y autoconocimiento; de descubrirme amada y capaz de amar más y mejor a quienes me rodean.
Bendigo que te hayas animado a poner tus dones al servicio de los demás con tanta humildad, generosidad, confianza y amorosidad.
Y también me agradezco a mí misma por haberme permitido abrir el corazón, descubrir la belleza que me habita y reconocer tantos dones que permanecían ocultos para mí.
Aprendí que no hay límites cuando uno entra en comunión con esa luz interior que nos habita; cuando acepta su propia fragilidad e integra sus luces y sus sombras; cuando puede hacer memoria agradecida de todo lo bueno y lo difícil que la vida le regaló, porque todo eso también nos hace quienes somos.
Gracias a todas, amigas del alma, con quienes venimos haciendo este camino, por su apertura, sinceridad, confianza y empatía. Cuando compartimos la vida, el corazón se expande y el camino se vuelve mucho más pleno y feliz.
Y gracias a Dios, que fue quien nos reunió e hizo que nuestros caminos se encontraran.
La experiencia del taller grupal me pareció profundamente enriquecedora. ¡Lo recomiendo y queremos más!
Cupos limitados para el próximo grupo presencial.
Quiero sumarme